Las derrotas de los presidentes colombianos

Allende La Paz, Cambio Total.

Los presidentes colombianos, llevados de la mano por las águilas imperiales, han adelantado desde 1948 -con una corta interrupción entre 1958-1964- una política de guerra contra el pueblo colombiano. En 1948 asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán -los autores intelectuales están en la impunidad- y se señala al partido Conservador de Mariano Ospina Pérez, quien oficiaba de presidente en esos momentos.

La exclusión de los colombianos de la vida de su país se da en todos los órdenes y dimensiones. No solamente en la dimensión económica, sino también en las dimensiones políticas, sociales y de todo tipo.  Los colombianos no viven el disfrute de las tantas y mil leyes que duermen -y han dormido- en la Constitución, la cual la han convertido en una colcha de retazos en toda su historia con todas las reformetas que le han hecho a fin de quitarle lo poco de positivo que tenían las leyes al momento de elaborarlas . Mucho menos viven el disfrute de sus recursos naturales y, por el contrario, sufren la forma más espantosa de guerra.

La guerra adelantada desde entonces se ha convertido en la forma de negarles sus derechos y su real ejercicio. Es al mismo tiempo, la única política adelantada desde el Estado no a favor del pueblo, como debiera ser, sino contra el pueblo y es precisamente esa guerra que ellos mismos declaran, la causa de las derrotas ocultadas de todos los presidentes colombianos. A pesar de la inmensidad de los recursos asignados a la guerra, a pesar de la propagandización diaria de la guerra, a veces ocultando, a veces reconociéndola cuando les conviene, a pesar de todo ello el pueblo colombiano ha buscado -y encontrado- la forma de responder a esa guerra, la ha enfrentado y la ha superado.

Esas formas han sido muy bien resumidas por el Partido Comunista Colombiano (PCC) en la tesis que se conoce como la ”Combinación de todas las formas de lucha de masas”, tesis que fue creación enteramente del pueblo colombiano. Esta tesis es supremamente odiada por la oligarquía y -farisaicamente- la han convertido en su ”excusa” para continuar masacrando al pueblo colombiano inerme, indefenso, y por ello sienten un miedo cerval cuando la escuchan en boca de algún dirigente popular.

Somos claros en entender que no es que la guerrilla sea la causa de los planes militares entregados por el imperio a los gobernantes colombianos, sino que la  resistencia popular a esas políticas imperiales son utilizadas como ”excusa” para seguir manteniendo su nefasta injerencia en la vida nacional colombiana, a fin de seguir adelantando las políticas de expoliación de los recursos naturales de Colombia. Todo aquel, por menos inteligente que sea, entiende que si no existieran las guerrillas en Colombia inventarían otra excusa o utilizarían la misma, ya que para ello no se extrujan mucho sus cerebros.

De hecho, fue el imperio y los presidentes lacayos colombianos los creadores con sus acciones  de la guerrilla en Colombia -y fue el partido Liberal el que adelanta mayoritariamente esta forma de lucha para enfrentar la violencia estatal conservadora desde antes de 1948, forma simultáneamente desarrollada por el PCC también en esa época-. Las acciones desarrolladas desde el Estado contemplaban según sus cálculos errados el aplastamiento de 48 campesinos que habitaban la vereda Marquetalia (departamento del Tolima, centro del país), los cuales se vieron obligados a tomar las armas a fin de salvaguardar sus vidas y las de sus familias. Marquetalia fue el laboratorio de la guerra contrainsurgente imperial en latinoamérica y su utilización ha continuado a través del tiempo.

Flaco servicio le prestan a la causa popular los que desde la ”izquierda” se dejan utilizar por el imperio y, so pretexto de salvaguardar ”su revolución”, condenan la resistencia popular y niegan el derecho inalienable de otros pueblos a la rebelión y a la resistencia contra las nefastas políticas imperiales. Ante el embate del imperio y sus lacayos nativos sólo cabe la resistencia más clara de todo el pueblo, sin medias tintas ni poses de gran dirigente. Ello ha sido probado por la historia en su caótico discurrir.

Decíamos -y seguimos diciendo- que los presidentes colombianos sufren su primera derrota con el recibimiento de los planes imperiales de guerra y la determinación de continuar la guerra se convierte en obstáculo para alcanzar la hasta ahora inalcanzable Paz.

La derrota de Guillermo León Valencia (partido Conservador)

Guillermo León Valencia, primer presidente de la nueva época de violencia en Colombia, fue estruendosamente derrotado por 48 campesinos -hombres y mujeres-, quienes ante la agresión de sus parcelas con el llamado Plan LASO (Latin American Security Operation), desempolvan viejos fusiles de fisto y enfrentan toda una maquinaria de guerra de más de 16.000 soldados, aviación, utilización de la guerra biológica (diseminación en las zonas campesinas de la ”Peste Negra”, y otras). La lucha desigual en armamento y número de hombres es igualada con conocimiento del terreno, movilidad, astucia, disciplina, etc, convirtiendo una ”segura” derrota en el papel en un triunfo en la realidad para las fuerzas populares y para todo el pueblo colombiano.

Entrega la presidencia Valencia habiendo inaugurado la época de las declaraciones de guerra contra el campesinado, ellos dicen que contra las FARC, o lo que es lo mismo, contra todo el pueblo colombiano ya que ocultada está la verdadera causa: la política estatal de guerra para imponer las políticas económicas nefastas para el pueblo dictadas desde los centros de poder. Esos 48 campesinos agredidos respondieron conformando su incipiente organización guerrillera, propinando de esta manera una derrota estratégica a la oligarquía y al imperio.

”El nacimiento de las FARC como tales fue “el 27 de mayo de 1964, en el combate de La Suiza, [en donde] surgen las FARC como respuesta a la violencia del Estado. El 27 se produjo el primer combate, en un sitio llamado La Suiza, a mano derecha de Gaitania, un poco más abajo del filo de los Socorreños, sobre la margen que seguía el camino de los indígenas y al otro lado, estaban los colonos de Marquetalia. El ejército se desplegó aplicando nuevas técnicas para tomar el filo arriba de La Suiza, filo de donde dirigieron cuidadosamente el avance. En ese combate se recogieron los tres primeros fusiles...”, diría años después Manuel Marulanda”, nos reseña el analista Allende La Paz en su artículo ”La Guerra permanente en Colombia. Ni un instante de paz. De Marquetalia al Plan Colombia”. http://www.aporrea.org/internacionales/a59414.html

La derrota de Turbay Ayala (partido Liberal)

Julio César Turbay Ayala hereda la guerra y la declara nuevamente. En esos momentos en Colombia ya no solamente existían las FARC sino más de 7 organizaciones guerrilleras, lo cual nos da la dimensión de la represión contra el pueblo y, naturalmente, la respuesta popular. Eran organizaciones de diferentes extracciones, como la indigenista del Quintín Lame, la pequeño-burguesa del M-19, otras de extracción popular como el EPL y las de ideología trotskista, que, caso único en el mundo, se plantearon y llevaron a cabo la lucha guerrillera inscritos algunos miembros en el ELN (Corriente de Renovación Socialista, etc). [...]

La derrota estatal sigue siendo estratégica, lo cual quedó evidenciado en la Toma de la Embajada Dominicana por parte de la guerrilla del M-19, bajo el mando de Jaime Bateman Cayón, que obligó al gobierno Turbay a negociar con esta guerrilla a pesar de su conocida posición de, según ellos, ”no negociar con terroristas”; y además en el ”robo” -recuperación sería más exacto decir- de las armas del Cantón Norte en plena capital de la república, en una zona altamente militarizada.

La respuesta de Turbay Ayala -o la oligarquía- fue la expedición del ”Estatuto de Seguridad” que cercenaba todavía más los escasos derechos humanos de los colombianos y es desde allí que se comienzan a compilar y publicar las violaciones de derechos humanos de los colombianos y producto de ésta política se instauran las criminales prácticas  de las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, masacres, desplazamiento, etc, por parte de las fuerzas militares y de policía estatales, a un nivel masivo, sin que ello signifique antes no las realizaban.

Turbay Ayala entrega la presidencia totalmente derrotado sin haber logrado doblegar la resistencia popular a sus criminales prácticas y es señalado como el presidente que instauró las prácticas criminales de violaciones de derechos humanos.

La derrota de Belisario Betancour (partido Conservador)

Belisario Betancour inaugura una época en la cual desde el mismo establecimiento estatal se percibe la necesidad de conversaciones para parar la guerra. Se alcanzan los Acuerdos de la Uribe -lugar remoto de la geografía colombiana en donde estaba instalada la sede del Secretariado de las FARC- y se firma el ”Cese al Fuego”. Las FARC proponían en ese momento un decálogo de reivindicaciones políticas, económicas, sociales, que serían la base para la solución de las causas del conflicto interno en sus diferentes dimensiones.

Producto de estos acuerdos nacería la Unión Patriótica (U.P.),  movimiento-experimento que permitiría a las guerrillas adelantar la acción política sin ser asesinados, experimento que tuvo enorme acogida entre el pueblo colombiano que habitaba campos y ciudades. Participaban en la UP además de las FARC, el PCC y sectores del partido Liberal. La oligarquía colombiano -aún no convencida de la conveniencia de esos acuerdos para su clase- torpedea ese esperanzador experimento político y lanza a los sectores más recalcitrantes y guerreristas contra la UP, los que se dieron en llamar los ”enemigos de la Paz”.

Belisario Betancour es derrotado por sus propias huestes, por su propia clase,  la cual estaba constituída por empresarios, políticos, militares, policías, dejando como resultado más de 5.000 líderes de la U.P. asesinados, entre ellos 2 candidatos presidenciales, más de 14 miembros de la UP elegidos al Congreso Nacional, incontanble cantidad de diputados, concejales y alcaldes municipales, y miles de miembros y simpatizantes de la nueva organización política asesinados, masacrados, desaparecidos, además de la estela sangrienta de las violaciones de derechos humanos.

La estruendosa derrota de Belisario Betancour es producida, desde luego, por la acción política de las fuerzas populares, entre ellas la  guerrilla de las FARC, y demostración de su enorme vacío fue el golpe de estado propinado por las fuerzas militares y de policía durante la contra-toma del Palacio de Justicia, acción desarrollada por la guerrilla del M-19, la cual produjo el asesinato de todo el Aparato Judicial Estatal, es decir, todas las Altas Cortes fueron asesinadas por los militares-policías del Estado en la acción militar adelantada entonces, contra el pedido del propio presidente de la Corte Suprema de Justicia de parar las acciones de contra-toma y entrar a dialogar.

La derrota de César Gaviria Trujillo (partido Liberal)

El presidente de ”Bienvenidos al futuro" , César Gaviria Trujillo (90-94), como siempre le declaró no una sino varias veces la guerra al pueblo colombiano -”la Guerra Integral”-, a fin de implantar el más ramplante neoliberalismo que él llamó de ”Apertura Económica”  y que el pueblo recuerda como ”aperturas de patas”. La implantación del neoliberalismo diseñado en los centros de poder imperiales, para ”competir” con una nación superdesarrollada y que además adelantaba el proteccionismo con su industria y con los terratenientes, hasta el día de hoy se sigue implantando y  sintiendo sus efectos.

Durante la presidencia de Gaviria Trujillo se sucedieron el derrumbamiento y   entrega de algunas guerrillas -M- 19, Quintín Lame, CRS, etc-, que parecieran se estaba dando un triunfo de las políticas estatales, mas el tiempo ha venido a demostrar que no es que fueran ”triunfos” sino más bien derrotas, ya que no incluía a la más poderosa organización popular de resistencia, las FARC, y precisamente al disminuir el número de organizaciones la lucha va a ser desarrollada esencialmente por dos -FARC Y ELN- y ellas cobijan los jóvenes de la ciudad y el campo que ven en ellas la única forma de hacer política en Colombia convirtiéndose en el polo de atracción de la lucha popular.

Las FARC obligaron a Gaviria Trujillo a adelantar conversaciones de paz en Caracas (Venezuela, 1992) -en una primera fase- y en Tlaxcala (México, 1992) -en su segunda fase-, hasta que el presidente de ”bienvenidos al futuro” al no ver cumplidos sus deseos -y con ello los de la clase que él representa, no la de él porque es clase media alta- de lograr en la mesa de negociaciones lo que no se había ganado en el campo de batalla decide llamar a sus delegados y patea la mesa de conversaciones, lógicamente con el beneplácito del imperio.

Gaviria desaprovechó la oportunidad de una Nueva Constituyente -para acabar con la obsoleta Constitución de 1886- y hacer la Paz, y por el contrario, el día de su inauguración daba cuenta al país del Ataque a Casa Verde -sede el Secretariado de las FARC-, en un acto más que simbólico ya que todo el mundo sabía que los miembros del Secretariado Nacional de las FARC no pernoctaban en ella. Casa Verde era el sitio de reunión política de las FARC y su ataque era como han sido siempre los ataques militares: ”Disparándole al vacío”. No se sabe aún hoy cuántos millones de dólares costó la operación y cuál fue el costo en vidas humanas y en heridos.

La derrota de Ernesto Samper Pizano (partido Liberal)

El miembro del partido Liberal y la clase empresarial, Ernesto Samper Pizano, accede a la presidencia derrotando al conservador Andrés Pastrana. Es de conocimiento de la opinión pública que los dineros del narcotráfico y algunos de sus connotados jefes deciden las elecciones en Colombia. Pastrana enceguecido por la derrota da a la luz los llamados narco-cassetes que evidenciaban el financiamiento de la campaña de Samper con los dineros del narcotráfico, ocultando muy bien su propio financiamiento.

El imperio ve una oportunidad de oro de imponer sus políticas sin ninguna consideración y en efecto lo hace debilitando al extremo el gobierno de Samper. Su ministro de interior, Horacio Serpa, convertido en su D’Artagnan, recurre al sentimiento antiimperialista del pueblo colombiano y enfrenta la maquinaria imperial. Mas ello no significaba el desarrollo de políticas en favor del pueblo colombiano. Por el contrario, la administración Samper continúa adelantando el neoliberalismo y la guerra contra el pueblo colombiano.


La guerra sigue su curso y las FARC, con un crecimiento y desarrollo que ya se veía iba in crescendo, propina más de 10 golpes contundentes contra las fuerzas militares-narcoparamilitares del estado: El Billar, Patascoy, ... etc.

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